No podías quitarme el abrigo y luego regalarme una tormenta, no era justo.
sábado, 13 de agosto de 2011
Atado todo en aquel lugar
Acabo de venir de ese lugar, donde fui feliz y he dejado un candado, dejando allí todo lo que un día tuve dentro de mí, 2 horas delante de el pensando y recordando por última vez cada uno de los momentos vividos, viendo fotos, me he reido y también he llorado. Cerré los ojos y con un lazo rojo he tirado la llave al mar. Nadie podrá quitarme los recuerdos y nadie podrá sustituirlos. Creo que ha sido un paso grande, cada vez que necesite iré a ese lugar y me sentaré alli y si algún día quiero recordar todo lo que nos dimos, alli estará porque dentro de mi no puede seguir, demasiada impotencia, demasiadas cosas bonitas, demasiadas medias verdades.
No podías quitarme el abrigo y luego regalarme una tormenta, no era justo.

No podías quitarme el abrigo y luego regalarme una tormenta, no era justo.
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